#hoysupe aprender como Einstein 💡

En 1915 Einstein vivía en Berlín, lejos de sus hijos Hans y Eduard, quienes se encontraban en la apacible y neutral ciudad de Zürich, en Suiza. Mientras que en Berlín eran tiempos turbulentos y la ciudad era consumida por la guerra, Einstein estaba a punto de terminar la obra maestra que lo catapultaría a la historia y a la fama mundial: la teoría de la relatividad general.

Luego de haber culminado el manuscrito, Einstein envía una carta a su hijo de 11 años Hans con las siguientes palabras:

“(…) Estoy muy complacido que te guste tocar el piano. Eso y la carpintería son en mi opinión los mejores actividades a desarrollar a tu edad, incluso mejores que la escuela. Estas cosas se ajustan mejor a una persona joven como tú. En principio, toca las piezas de piano que te gusten más, aunque tu maestro no te las haya asignado. Esa es la forma de aprender más, cuando haces algo que disfrutas de tal manera que no te das cuenta que el tiempo pasa. Yo estoy algunas veces tan inmerso en mi trabajo que hasta olvido cenar (…)”.

Einstein

Einstein

En realidad, Einstein estaba tan inmerso en su trabajo que hasta olvidó que vivía en una ciudad en guerra. Disfrutó tanto su investigación sobre la relatividad general que su ubicación física y contexto pasaron a un segundo plano en su mente. Además, al finalizar, pudo estar consciente su estado mental y quiso transmitir este alegre aprendizaje a su propio hijo.

Afortunadamente, alguna vez hemos podido experimentar la sensación descrita por Einstein: disfrutar lo que hacemos de tal forma que no nos damos cuenta que el tiempo pasa. Ese punto en donde un trabajo deja de ser un trabajo y se convierte en una pasión.