#hoysupe la identidad de Alicia en “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”.  

¿Qué pensarías si te dijera que la Alicia de este cuento existió en la vida real? 

Si, así como lo lees, esa niña existió, y su nombre era Alice Pleasance Liddell, una pequeña que con solo 4 años inspiró a Lewis Carroll, autor de esta historia.

Todo empezó cuando Liddell y su familia se mudaron a Oxford en 1855, ya que su padre fue nombrado decano de Christ Church (uno de los colegios que conforman parte de la universidad). 

Ella junto a sus hermanos comenzaron a ir a los eventos y fiestas de la universidad pues sus padres querían que desde muy chicos aprendieran a relacionarse y conversar con la alta sociedad inglesa. Fue ahí donde Alice y Charles Lutwidge Dodgson (el verdadero nombre de Lewis) se conocieron. 

Por alguna extraña razón, Carroll quedó fascinado con la pequeña. Según se dice, ella tenía una personalidad única, muy imponente y cautivadora. Y durante esa época, el escritor empezaba a conocer el mundo de la fotografía, por lo cual Alice y sus hermanas fueron unas excelentes modelos. En palabras de Lewis, las hermanas eran muy fotogénicas y carismáticas. 

Claro que en ese tiempo era normal o común tomar fotos a infantes, así que las sospechas de que él pudiera estar enamorado o algo por el estilo estaban descartadas (en ese momento). 

Su amistad fue tomando fuerza y cada vez era mayor los acercamientos entre él y ella, aunque sus hermanas solían estar presentes casi siempre, la musa de Carroll siempre fue Alice. 

Tanto así que el 4 de julio de 1862 (fecha que conmemora como el Día de Alicia) Dogson y las niñas salieron de paseo por el río Támesis hacia Godstow; como el viaje era muy largo, las pequeñas le pidieron que les contara una historia. Justo fue ahí donde empezaron las primeras ideas de “Alicia en el país de las maravillas”. 

Cuando regresaron del viaje, Alice le pidió al escritor que le escribiera la historia para ella, a lo cual él accedió. 

Al terminar el manuscrito se lo entregó a la pequeña en 1864 con el nombre “Alice’s Adventures under Ground (“Las aventuras de Alicia bajo tierra”)”. 

Sin embargo, varios colegas le insistieron en publicarlo, pero no fue así hasta en 1865 con ilustraciones del artista John Tenniel, con el nombre “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas” y bajo el seudónimo de Lewis Carroll.

Lamentablemente, cuando Alice tenía 11 años la amistad de ella y Carroll se terminó; existen muchas teorías al respecto, entre ellas que la mamá quería reyes o personas pudientes para sus hijas y quemó todas las cartas que Lewis le dio (excepto el manuscrito). Otra era que él estaba cortejando a la institutriz de los niños, aunque también se cree que estaba enamorado de Alice pero no lo podía admitir, ni a él mismo.

Los años pasaron y cada quien tomó su camino, pero de alguna forma ese cuento inspirado en la pequeña Alice los mantuvo conectados por el resto de sus vidas. 

En 1932, ella viajó a Nueva York invitada para recibir un título honorífico de la Universidad de Columbia al cumplirse el centenario del nacimiento de Lewis Carroll: “Creo que ahora mis aventuras en el extranjero serán casi tan interesantes como lo fueron mis aventuras subterráneas”, dijo en su mensaje. Dos años después, la musa de Carroll falleció a la edad de 82 años. 

Sus cenizas están enterradas en Lyndhurst, Hampshire, y en su epitafio se escribió: “La tumba de la señora de Reginald Hargreaves. La ‘Alicia’ en ‘Alicia en el país de las maravillas’ de Lewis Carroll”.

 

Ilustración de Cecilia Tombesi.