#hoysupe sobre la semana trágica de España.
No es justo. Solo a las familias como las tuyas les toco. Tu padre había tenido que ir a
Marruecos. Entiendes que hay razones políticas detrás, pero no entiendes por qué solo las
familias obreras tienen que ser las únicas de las que se exigen tropas de reserva. Ya es
demasiado.
Comienza como algo pequeño. El primer atisbo de lo que está por ocurrir ocurre en el muelle.
El grito: “¡Abajo la guerra! ¡Que vayan los ricos! ¡Todos o ninguno!” deja ver un poco de los
sentimientos del pueblo. De ti. Disparos al aire detienen por un momento el alboroto, pero las
protestas no terminaron.
Llegan las noticias de bajas en Marruecos. Buscas con ansiedad un nombre. Lo encuentras,
pero no lo crees. Revisas letra por letra, confirmándolo. Sientes como algo se rompe dentro de
ti. Un sentimiento de ira te inunda. “Esto es culpa de ellos”. Decides unirte a un grupo de
protesta. No lo salvaste, pero tal vez salven a otros.
La huelga inicia el 26 de julio. Comienzan en donde se encontraban la mayoría de las fábricas.
Lo primero que hacen es quemar las casetas donde se cobraban esos odiados impuestos de
consumo. Después van al centro de la ciudad a provocar disturbios. Se enteran de que el
ministro de la Gobernación De la Cierva proclama el “estado de guerra”.
A partir de ahí las cosas se ponen peores. El 27 de julio, después del asalto a las armerías para
conseguir pistolas y fusiles, dirigen la violencia a las iglesias y propiedades eclesiásticas. En
pocas horas ya son demasiados edificios religiosos ardiendo en llamas. Mas tarde, ese día, te
enteras que el cura párroco de El Poblenou murió asfixiado en el sótano de su iglesia, donde
se había refugiado.
El 28 de julio, Barcelona amanece llena de humo. Siguen los tiroteos y los incendios, pero no
con tanta fuerza como al principio. El resto de España no había secundado la rebelión. A partir
del 30 de julio se fue recuperando la normalidad en la ciudad. Muchos regresaron al trabajo
con la promesa de más salario. Otros huyeron sabiendo que los buscarían.
78 muertos, medio millar de heridos y 112 edificios incendiados. Solo tomo una semana para
destruir gran parte de la ciudad. Pero tu padre no regresó. Sí, te desahogaste e hiciste todo en
son de protesta, pero costo la vida de muchos y algunos inocentes.
No siempre la violencia es la respuesta.