¿Alguna vez has pensado cómo sería el resto de tu vida si te dieran a escoger únicamente entre casarte o ser monja?  Pues justamente eso es lo que pasaba hace unos siglos atrás, cuando las mujeres no tenían el derecho de estudiar, y en algunos casos, ni siquiera de pensar.

Sin embargo, existió una mujer que tuvo el valor de tratar de romper con ese estereotipo, y hoy, 17 de abril de 1695 fallecía debido a una peste. Su nombre era Sor Juana Inés de la Cruz.

Fue una monja en el siglo XVII, mexicana, quién a muy corta edad empezó a demostrar actitudes no muy comunes de su tiempo, como aprender a leer a los 3 años, estudiar a escondidas de su padre junto a su hermana y, por si fuera poco, intentar ir a la universidad vestida como hombre. Siempre con un gran deseo intelectual. Pero debido a los ideales de antes, tuvo que elegir ser monja, con tal de seguir gozando de la lectura y escritura.

A través de sus poemas, demostraba la realidad de ese momento, donde las mujeres no tenían derechos y los actos banales que a veces puede llegar a tener el ser humano; pero también hablaba del amor y otros valores que todos conocemos.

Sin duda, fue, es y será un gran ejemplo de perseverancia que ha dejado un legado muy grande en la literatura.

Termino citando un fragmento de su poema “Quéjase de la suerte” uno de los más célebres, reflexionando sobre la vanidad de este mundo:

“¿En perseguirme, mundo, qué interesas?

¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas?”