Piotr Ilich Tchaikovsky es uno de los compositores más escuchados y populares de la música clásica entre el romanticismo y el modernismo musical. Fue un genio inigualable.

Él compuso algunas de las obras musicales más poderosas y románticas jamás escritas y es uno de los nombres más formidables de la música clásica en particular cuando uno trata de mencionarlo o deletrearlo. Uno de los primeros grandes compositores rusos que ni siquiera se tomó en serio hasta que llegó a los 21 años de edad y que finalmente resultó una extraordinaria serie de “éxitos” clásicos.

Tchaikovsky escribió melodías como si él hubiera inventado el concepto y fuera posiblemente el mejor compositor de ballet de todos los tiempos, con El Lago de los cisnes, La bella durmiente y El Cascanueces como lo más destacado, de los que hablaremos más adelante. 

Gran parte de su música incorporó el espíritu ruso. Los temas de sus composiciones son tan universales como los de la literatura rusa.

De Tchaikovsky se dice que fue un melancólico, atormentado, exagerado, neurótico y depresivo. Su homosexualidad fue un secreto a voces y fue algo que le causó muchísimo dolor.  Pero todas esas características son comunes para hablar de un hombre que vivió en desacuerdo permanente con el mundo y sobre todo la sociedad que lo rodeaba. Como cualquier artista, su creación revela sus agitaciones, pero también unas ansias enormes de comunicar aquello que no podía decir con palabras, algo a lo que aludía permanentemente en su cartas y correspondencia. Y por eso, su música generalmente era triunfante, en particular su extraordinaria obertura de 1812, donde en un episodio pasado pudimos conocer la increíble historia detrás de esa obertura. Ésta es una composición muy interesante porque narra la derrota del ejército francés en su intento de tomar Rusia.

Y volviendo a su persona, Tchaikovsky, en su lado más brillante fue lo suficientemente autosuficiente en cuestiones financieras para seguir su arte gracias a una viuda rica que ofreció pagarle un generoso subsidio con la única condición de que nunca se reunieron. Y aunque nunca se reunieron, asistieron a los mismos conciertos. Y así cumplieron el trato durante 13 años.

Piotr Ilich Tchaikovsky nació en 1840 en la ciudad de Votkinsk, Rusia y murió a los 53 años en 1893 en la ciudad de San Petersburgo, Rusia. Desde muy niño, Piotr o Ptichka (como le decían de cariño), fue sumamente frágil y tímido. Por si fuera poco, el asma le impidió tener amigos ya que su educación fue llevada por maestros particulares que le pagaba su familia. Su padre, Ilia, era un ingeniero minero y su madre, Alexandra d’Assier, descendía de una familia de inmigrantes franceses. creció en tiempos del zar Nicolás I, bajo los preceptos de la iglesia ortodoxa rusa. 

Se dice que Piotr adoraba a su madre, pero en 1854 ésta murió a causa del cólera. Para él, esto fue un golpe durísimo. También se dice que de ella heredó el “carácter neurótico” y que al crecer le fue imposible acercarse a otras mujeres porque la había idealizado demasiado. A lo largo de su vida Chaikovski mantuvo relaciones platónicas con dos mujeres mayores que él y permanece muy unido a su hermana Aleksandra y a sus hermanos Ippolit, Anatol y Modest.

Nació en una familia rusa de clase media. Desde temprana edad estuvo interesado en la música, a los 4 años hizo el primer intento de componer una obra y a los 5 años iniciaría clases de piano. Aunque había demostrado ser un alumno muy precoz, por ejemplo, había sido capaz de leer las partituras tan bien como su profesor, con 10 años sería enviado a estudiar a un internado y, más tarde y por deseo de su padre, ingresaría en la Escuela Imperial de Jurisprudencia de San Petersburgo donde se graduó en derecho. Cuando cumplió los trece años. En ella conoció a Alexei Apukhtin, quien también se dice que fue su primer amor varonil.

Y en 1859, con diecinueve años, se gradúa en Derecho y obtiene el título de Redactor del Ministerio de Justicia, cargo que desempeñó tres años. Por esta misma época Tchaikovsky  se reconoció para él mismo homosexual, lo que se constituyó un conflicto en su espíritu. Y un sentimiento de culpa que intenta apaciguar con viajes interminables en 1861: Moscú, París, Londres, Berlín, Nueva York, Viena, un peregrinaje cuyo propósito significaba huir de sí mismo.

La legislación rusa (no muy lejos de lo que es ahora, pero en ese entonces más) consideraba la homosexualidad un acto bestial, castigado con reclusión en Siberia o con el exilio, pero la norma en cuestión convenientemente sólo regía para las clases media, obrera y campesina. Así como los regímenes patriarcales autoritarios, en Rusia la homosexualidad se castigaba según la clase social a la cual se perteneciera. La aristocracia, las altas esferas de la inteligencia y la burguesía, nada tenían que temer, siempre y cuando se portaran bien; en otras palabras, estaba proscrito exhibirse en público o realizar escándalos. ¡Y Tchaikovsky pertenecía a las esferas altas de la intelectualidad rusa!

En 1862 Anton Rubinstein, un reconocido músico, fundó el Conservatorio de San Petersburgo, dicen que nadie tenía confianza en los profesores ni en los alumnos. La prensa se dedicaba a hablar mal de Antón Rubinstein, quien era el director. Sin embargo, poco a poco, los jóvenes se iban acercando a las clases. Entonces Tchaikovsky decide matricularse en el conservatorio y para ganar sustento, decide impartir clases particulares a alumnos remitidos por Anton Rubinstein, su director. En 1865 Piotr Ilich concluye sus estudios con mención honorífica por el trabajo de fin de curso, alusivo a una cantata basada en la Oda a la Alegría del poeta y dramaturgo alemán, Friedrich Schiller. Diploma que lo convierte en profesor de música.

Ahí escuchó a Wagner, quien fue a dar un concierto. Igualmente, pudo conocer a Franz Liszt, quien se encontraba en Rusia dando recitales de piano y Por último, viajó a Moscú en donde hizo amistad con los mejores músicos de su tiempo. Pero todos estos músicos famosos, no se impresionaron con Tchaikovsky, al contrario, pensaron que no tenía mucho talento. 

Nikolai Rubinstein, hermano de Antón, quien era considerado el mejor músico de Moscú, ofreció a Piotr Ilich la cátedra de Composición en el Conservatorio de Moscú y a partir de ese momento San Petersburgo y Moscú serán el escenario de su vocación musical.

En 1867 Piotr creó su primera ópera “El voivoda” ( https://www.youtube.com/watch?v=XyG_EvNGCbY&ab_channel=TheWickedNorth) , estrenada dos años más tarde, en 1869, en el Bolshoi, y entró en contacto con el famoso Círculo de los Cinco Músicos, constituido por Mili Balakirev, Rimsky-Korsakov, Alexander Borodin, César Cui y Modest Mussorgsky. Compositores que tenían el propósito de revivir el gusto por el folklore ruso y rechazaban toda expresión musical clásica, al extremo de ningunear las sinfonías de Beethoven y las de Mozart. Y además de eso, estos músicos soberbios, con dureza e ironía afirmaron públicamente que “Tchaikovsky era el más inculto de los compositores rusos”. También afirmaron de su poema sinfónico “Fatum” (https://www.youtube.com/watch?v=0KPDp6boFkU&ab_channel=TheWickedNorth) “era un barullo horrible” De Fatum se puede deducir que simboliza el muro que Piotr Ilich encontró en el campo de lo socia. Lazo social que para muchos humanos ha constituido la principal fuente de sufrimiento con respecto a cualquier otra. 

Mientras que Balakirev había propuesto la creación en este grupo de los cinco de una escuela nacional rusa de música, Tchaikovski era un autor más sensitivo, fascinado por Chopin y Mozart, que no quería encasillarse dentro de ningún grupo ni obedecer más directrices que las propias. Esta rebeldía le trajo rechazo y fuertes críticas por parte de los Cinco, que no sólo lo tacharon de occidental y descarado sino que se dedicaban continuamente a descalificar la mayor parte de las obras que componía a lo largo de su vida. 

Y bueno este “rechazo” por así decirlo y hostilidad sobre todo de parte de los cinco no era precisamente por envidia, como podemos dejarnos llevar, sino a un deseo y una forma ortodoxa, por así decirlo de conservar las formas musicales y ahí han dado la razón la mayor parte de musicólogos e investigadores a los Cinco, porque la cruda realidad es que Piotr Illich nunca acabó de dominar las formas musicales. Si una persona escucha con atención sus sinfonías, conciertos y óperas, podrá apreciar que no responden al concepto convencional de las formas musicales y más bien se trata tan solo de música, un tanto faltante de estructura pero increíblemente genial, emotiva e imaginativa, compuesta a golpe de impulsos, emociones y sentimientos encontrados dividida en los números o movimientos requeridos por el género del momento. Y la verdad es que quien fue y es más famoso ahora es Tchaikovsky, teniendo más obras populares y apreciadas que alguno de los cinco, de los cuales sus obras fueron casi ignoradas, a excepción de korsakov.

Y volviendo a la vida de Tchaikovsky, en esos años, la prensa comenzaba a hablar y especular de sus gustos y de sus amistades y esto solo agravaba su presión social.

Entonces 1868 conoce a la cantante francesa Désirée ArtÔt, de gira en Moscú, y aunque no era para nada agraciada físicamente, su talento y personalidad lo atraparon, le escribió una carta a su padre diciéndole que  “Jamás había conocido a una mujer tan amable, tan inteligente y tan buena y que la amaba mucho. También le mencionó su intención de casarse con ella, cosa que hizo increíblemente feliz a su padre. Pero pasó que la cantante se enteró de los rumores de su homosexualidad y  se casó en Varsovia con un barítono español.

Nuestro compositor dolido se refugió en su mundo y escribió la ópera El Vaivoda y además la conocida obertura de Romeo y Julieta. Esta última, sobra decir que estuvo basada en la obra de Shakespeare y nació como proyecto de ópera, e incluso llegó a escribir un dúo de la misma, pero finalmente decidió convertirlo en otra cosa: una obertura fantasía.

Es, realmente, la primera obra maestra de Tchaikovsky, en la que se prevén las grandes obras que está a punto de crear y que no tardarán demasiado tiempo en surgir: Primer concierto para piano, El lago de los cisnes, Francesca da Rímini, Eugenio Oneguin…

Lamentablemente, no fue aceptada por el público de ese tiempo y el estreno de la obra en 1870, dirigida por Rubinstein, fue un gran fracaso. Eso animaría al músico a una revisión de la obra en 1872, y todavía en 1880 volvería a reescribirla, cambiando la introducción y modificando el desarrollo. Para entonces, Tchaikovski ya se había alejado del grupo de los Cinco que, como mencionamos antes, se convirtieron en sus más mordaces críticos pero volvería a recurrir a la literatura de Shakespeare para crear otras dos hermosas obras: Hamlet y La tempestad.

En 1877 el amor, Antonina Ivánovna Milinkova, llega a la vida de Piotr Ilich. Discípula del Conservatorio de Moscú, en cartas enviadas al maestro le manifestó su profundo amor por él, solicitando su aceptación. Se dice que lo amenazó en quitarse la vida si no se casaba con ella. Y en vez de ver un gran foco rojo, él vio una oportunidad, la vida le estaba ofreciendo esa coartada que tanto había buscado. Así que con el fin de acallar el chismorreo que giraba a su alrededor, el dieciocho de julio de 1877 Tchaikovsky y Antonina contraen matrimonio en la iglesia de San Jorge, acto que cae en desgracia. Fue como lo definimos ahora, una relación muy tóxica. Todo fue un desastre, Antonia resultó ser una mujer desequilibrada en sus facultades mentales y se dice que también ninfómana. Y por supuesto que el matrimonio duró poco tiempo.

La culpa también fue de Tchaikovsky porque nunca llegó con  Antonina a un entendimiento mutuo antes de su matrimonio con respecto a su homosexualidad. Puede que no le hubiera dicho a Antonina que prefería a los hombres a las mujeres. Y de todas formas si se lo dijo, es posible que ella no hubiera entendido lo que quería decir porque las convenciones sociales de la época no permitían que una persona fuera directa sobre tales cosas. Tchaikovsky se estaba desmoronando mental y emocionalmente.

Meses después de su matrimonio, decide sumergirse en aguas del Moscova, esperanzado en contraer una pulmonía que terminará su existencia. Tras ese intento suicida, hizo que su hermano, quien se encontraba en San Petersburgo, lo llamara con urgencia. Así y con un adiós definitivo a Antonina, abandonó Moscú. Ella fue internada en un manicomio y murió en 1917. 

Después de terminar con Antonina, decide tomar la amistad de la viuda Nadezhda von Meck, que era poseedora de una gran fortuna y bastantes propiedades en el Sudoeste de Rusia y villas en el extranjero,  y se convirtió en su mecenas. Ella fue su patrocinadora económica, lo que le permitió el arte de la composición y tras ella el reconocimiento mundial, logrado a partir de Eugenio Onegin: https://www.youtube.com/watch?v=iR9P82WbQug&ab_channel=TheWickedNorth

La Gran Sonata: https://www.youtube.com/watch?v=oU7cE6qDGxE&ab_channel=AshishXiangyiKumar

El Concierto para violín:

https://www.youtube.com/watch?v=04hG4Wj_ZDI&t=303s&ab_channel=sebastianosorio

Cuarta sinfonía:

https://www.youtube.com/watch?v=93xlj3WXp-U&ab_channel=M%C3%BAsicaCl%C3%A1sica

Tuvieron un éxito extraordinario en San Petersburgo y Moscú. Así se interesaron por él en Europa y América, y consolidar su éxito.

Conoció al compositor y pianista alemán Johannes Brahms, del cual se expresó de Tchaikovsky como: “el hombre más alegre, el más cordial, el más inteligente, y también un excelente compañero”. Cada vez se volvía más conocido y toda la gloria alcanzada lo obligaba a ocultar todavía más sus secretos. Le daba miedo que los comentarios sobre su doble vida en Rusia y en el exterior, hicieran eco en la señora von Merk, su patrocinadora. Pero ese presentimiento no se hizo esperar, ella se enteró. La ruptura con su amiga del alma, y con ella la manutención económica sostenida durante casi catorce años, concluye para siempre en 1888. Ese secreto, tan celosamente guardado durante toda su vida, había sido revelado a la señora von Merk, quien acto seguido lo destituyó de sus afectos.

Al regresar de América en 1891 la fama y el reconocimiento mundial de Tchaikovsky se incrementaron a tal punto que la familia imperial, además de consagrarlo “músico nacional” le otorgó pensión vitalicia, al tiempo que se le solicitó llevar a escena la Bella durmiente del bosque, leyenda que, junto al Lago de los cisnes, reafirmó su maestría en el ballet. Tantas giras, lo habían agotado. En su vejez renuncia a ser  el viajero eterno que sólo buscaba huir de sí mismo; había, por fin, vencido aquella larga y penosa agitación que lo llevó de un país a otro. Después de este peregrinaje compró una casa en los alrededores de Klin, cerca de Moscú.  Entre sus paredes nació, a mediados de 1892, la sinfonía No. 6, conocida como Patética, la misma que escuchas ahora de fondo. En octubre 28 de 1893 se estrenó en la ciudad de San Petersburgo. El propio Tchaikovsky dirigió la orquesta, y aunque el público no pudo develar su belleza y grandeza, el compositor la consideró su auténtico testamento musical. Días después del estreno de Patética visitó la casa de su hermano Modesto; y durante la comida consumió agua sin hervir. Precisamente, ese noviembre se desató el cólera en San Petersburgo. Casi de inmediato cayó enfermo de gravedad. “Es el cólera…” dijo “y también mamá”. Se había repetido la situación que cuarenta años antes padeció su madre. Entró en coma y en pocos días la muerte lo visitó el seis de noviembre de 1893.

En total, Tchaikovsky compuso 159 piezas: 7 sinfonías, 11 óperas, 3 ballets, 5 suites, 3 conciertos para piano, 1 concierto para violín, 4 cantatas, 20 corales, 3 cuartetos para cuerdas, y más de 100 piezas para piano.

Y bueno, llegó la parte más emocionante, entre las piezas más sobresalientes de Tchaikovsky, además de todas las mencionadas. Él creó la música de las obras más icónicas de la danza clásica sus tres ballets más famosos: el lago de los cisnes, la bella durmiente y el cascanueces. Con la grandeza de estas melodías no solo marcó la historia del ballet, sino que también cambió la manera de cómo se baila. Su música exige a los bailarines y transformó la estética de la danza.

LAGO DE LOS CISNES

El Lago de los Cisnes es una obra de ballet dividida en cuatro actos. Fue compuesta entre 1875 y 1876 por Piotr Tchaikovsky, convirtiéndose en una obra maestra del ballet clásico que ha sido representada universalmente por numerosas compañías de danza.

Su primera presentación fue en el teatro Bolshói de Moscú con la coreografía de Julius Reisinger el 4 de marzo de 1877. Paradójicamente, no fue muy aceptado en su momento. 

Pero tiempo después, su estreno tuvo lugar en el Mariinsky, el 27 de enero de 1895, casi dos años después de la muerte de Tchaikovsky, con la nueva coreografía de Marius Petipa y de Lev Ivanov.

La obra transcurre entre el amor y la magia, enlazando en sus cuadros la eterna lucha del bien y del mal. La protagonizan el príncipe Sigfrido, quien está enamorado de Odette, la joven que es convertida en cisne por el hechizo del malvado Von Rothbart y Odile el cisne negro e hija del brujo. 

Pero más que su hechizante historia recorre toda la gama de emociones humanas, el consenso popular se inclina a señalar la música de Piotr I. Tchaikovsky, “el más admirado compositor de música de ballet en la tradición clásica que jamás haya existido”, como la mayor responsable, por estar repleta de ricas melodías muy apropiadas para danzar, y sumamente bellas y agradables de escuchar. 

(https://www.youtube.com/watch?v=1hn-DX7N__c&list=PLA2E578F3C0DE7A67&index=16

LA BELLA DURMIENTE

Tchaikovsky fue abordado el 25 de mayo de 1888 por Vsevolozhsky, que era el director de los Teatros Imperiales de San Petersburgo, para hablarle sobre una posible adaptación de ballet basado en La bella durmiente de Perrault fuera la historia para la cual compondría la música del ballet. Aunque Tchaikovsky y su libretista trabajaron con la versión de los hermanos Grimm para situar la trama de su ballet. Chaikovski nunca dudó en aceptar este encargo aunque era consciente de que El lago de los cisnes, su único ballet anterior, había sido recibido con poco entusiasmo en esa etapa de su carrera.

Esta se volvió una de las joyas del ballet clásico y como casi todos sabemos, se trata de la historia de la Princesa Aurora, quien es objeto de una maldición del hada malvada Carabosse el día de su cumpleaños número 16. La princesa cae en un profundo sueño del que solo saldrá con el beso apasionado del príncipe Desiré.

Este es otro de los ballets de Tchaikovsky con muchos momentos memorables como la danza del pájaro azul.

 La Bella Durmiente es uno de los ballets más famosos, gracias a sus bellas melodías, sus grandes dimensiones y sus aspiraciones claramente sinfónicas, llevando a primera fila lo que en su época aún se seguía considerando un género menor. La película de Walt Disney popularizó mundialmente la historia tomando como base la propuesta de los libretistas del ballet. 

(https://www.youtube.com/watch?v=_zKz38hNGmU&list=PL53h-xLnZwbDsRNMjE_Zs_tbYCDoT3prR&index=8)

 

EL CASCANUECES

 Uno de los ballets rusos más famosos. La historia contada por la música que en el mundo de los burgueses donde hay lugar para un milagro. El cuento de hadas de Hoffmann sobre el amor de Clara y un joven hechizado, por la música del compositor Piotr Tchaikovsky y el libretista Marius Petipa 2 se convirtió en un ballet de ensueño. El Cascanueces dividió la historia del ballet en “antes” y “después”, convirtiéndose también en el ballet más famoso en el tema de la Navidad.

Chaikovski había estrenado ya con gran éxito sus otros dos ballets, El lago de los cisnes y La bella durmiente, cuando emprendió la composición de El cascanueces en 1891

El Cascanueces se estrenó en septiembre de 1892 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo. En la producción original la coreografía fue creada por Marius Petipa y Lev Ivanov. Basado en el cuento de Hoffmann, que se publicó en 1816.

Lo más impresionante de esto es que Piotr Ilich estaba menos satisfecho con El Cascanueces que con su ballets anteriores. Aunque aceptó el encargo de realizarlo, no tenía un interés particular en componerlo. 

(https://www.youtube.com/watch?v=imPo6zRjGN8&list=PL4XZ3qwgEB6oQG075BEzbw-EJ9rurnzr0&index=1)

Hasta aquí llegamos con Tchaikovsky, el compositor ruso más escuchado de todos los tiempos, un genio musical extraordinario y un hombre sensible, atormentado y depresivo que encontró en la música su refugio y su paz, así como el medio ideal para expresar las ideas, ansiedades y emociones que nunca fue capaz de expresar en palabras.