#hoysupe que el violinista del diablo se llama Niccolò Paganini.

Estos últimos días hemos pasado por experiencias, podría decirse, intensas. Y hoy me desperté con ganas de escuchar algo que estuviera acorde con estos tiempos. Algo que estuviera fuera de lo común, algo extraordinario.

Entonces recordé los caprichos de Paganini.

Encontré dinamismo, encontré intensidad, encontré a Paganini llevándonos a un nivel superior en el mundo musical.

Por medio de esas notas, esa velocidad, esa energía, Niccolò Paganini presentó ideas que revolucionaron completamente la historia de la música.

A veces me pregunto ¿Cómo habrá sido estar presente en una interpretación de, tal vez el violinista más grande, el violinista más virtuoso que ha pisado esta tierra?

Se dice que desde el momento en el que pisaba el escenario no se podía contener la emoción de tan sólo pensar lo que estaban a punto de escuchar. Imagínate a un hombre que con solo verlo te provocaba curiosidad. Cabello largo y desordenado, tez pálida, apariencia demacrada, un temperamento oscuro. Irradiaba una sensación de misterio que atrapaba completamente a la gente.

Incluso, la gente rumoreaba que había hecho un pacto con el diablo, ya que su talento iba más allá de lo que se creía posible.

De su nacimiento se cuentan muchas leyendas. Una de ellas dice que cuando su madre estaba embarazada de él, recibió un sueño en el que un ser le dijo que el bebé que llevaba en el vientre iba a ser el mejor violinista en toda la historia. Su padre era un comerciante que tenía muchas dificultades económicas, y al escuchar esto se emocionó pensando que su hijo nonato sacaría a su familia de la pobreza.

Comenzó tocando con maestros locales, pero su progreso fue tan rápido e increíble que su padre tuvo que buscar maestros más avanzados.

Comenzó haciendo pequeñas giras locales, pero sus interpretaciones fuera de lo común lo lanzaron a la fama.

Una de las historias más famosas de este gran músico fue durante una de sus presentaciones.

La orquesta acompañaba a Paganini en una de sus magnificas obras, pero de repente se escucho un sonido familiar para los músicos. Un sonido que representaba tragedia e incluso vergüenza en una presentación. Una de las cuerdas del violín de Niccolò se había reventado. Naturalmente la orquesta se detuvo, esperando algún tipo de reacción o indicación del músico. Pero Paganini pareció no haber visto lo que ocurría, pues siguió tocando como si nada hubiera pasado. Pasaron minutos antes de que el incidente volviera a ocurrir. La orquesta se detuvo nuevamente, pues pensaron que esta vez si afectaría a la presentación. Pero al igual que la última vez, Paganini continuó su pieza. La audiencia jamás se imaginó presenciar esto una tercera vez, pero nuevamente escucharon el chasquido de una tercera cuerda reventándose.

Niccolò Paganini terminó de tocar la pieza con una sola cuerda y sin alteración alguna a la obra original.

Quiero terminar invitándote a descubrir también los caprichos de Paganini. Date el tiempo a explorar estas obras que revolucionaron la música. Mientras escuchas imagina cómo habrá sido presenciar a Nicolò Paganini ejecutar con tal maestría estas magníficas piezas. Piensa en todo lo que pudo lograr este hombre con un instrumento de solo cuatro cuerdas.